DAVID en "MADE IN VALENCIA"

 

David Ferrer Ern nació en Xàbia, en 1.982. Las paredes del chalet de sus padres fueron el primer escenario que vio los incipientes golpes de nuestro protagonista. ‘A veces le cogía la raqueta a mi padre y otras a mi hermano Javier, 3 años mayor que yo y que fue mi primer gran referente' . Javier Ferrer fue campeón del Manuel Alonso en 1.993, el mismo año en que Juan Carlos Ferrero llegó a las semifinales de ese torneo. En categoría infantil, llegó a ser el mejor tenista español. ‘Tenía una derecha buenísima y golpeaba el revés a dos manos, como yo. Era ganador y muy competitivo. En el carácter y movimientos nos parecíamos bastante en la pista' , recuerda con admiración fraternal.

‘A los 7 años me apuntaron a la escuela del Club de Tenis de Xàbia. Y cómo ha cambiado desde entonces... ahora, donde estaba el frontón en el que me pasé tantas horas pegando pelotazos a la pared, hay unas pistas de pádel. Y en el campo de fútbol donde todos queríamos ser como los cracks del Valencia, del Barça o de cualquier otro equipo, ahora hay árboles. Pero, bueno, los tiempos cambian, y el club cada día está más bonito' . En las instalaciones donde David corría como un loco y hacía una travesura tras otra, ahora hay una estatua en su honor.

Mariano Peinado fue su primer entrenador. ‘El fue quien me enseñó mis primeros golpes. Es un gran profesor de tenis, técnicamente muy bueno, y todo lo que consiguió que asimilara mi hermano luego lo puso en práctica conmigo' . Jaime Sapena y Juan Cholbi también participaron en los primeros fundamentos tenísticos que aprendió David. ‘Y antes de cumplir los 10 años comencé a competir en los torneos de categoría benjamín que se celebraban en la comarca' . Pronto llegó su primer momento importante: recién estrenada la categoría alevín, se enfrentó en la final del torneo de Gandía ‘a Rafa García, que hoy en día es mi fisioterapeuta, y que tiene un año más que yo. Me ganó 6-3 en el tercer set, y me quedé tan tocado que no respiré tranquilo hasta que nos volvimos a medir en una final, en el torneo de la semana siguiente, y le gané yo' .

Las ocupaciones de sus padres y la atadura laboral de Mariano Peinado con el Club les impedía viajar a disputar torneos con los hermanos Ferrer. ‘Y Javi y yo, para no estancarnos, acabamos por irnos a la escuela de Doro Martínez, en Tavernes de Valldigna. Allí aprendí mucho a construir jugadas y el esquema de juego de los partidos' . Y su nuevo profesor se dio cuenta, desde el principio, que a David le gustaba mucho más competir que entrenar.

David sacaba tanto provecho al trabajo en pista que ganó el campeonato alevín de la Comunidad Valenciana, que se celebró en el CT Xàbia, al imponerse en la final a Luis Lechuga. A renglón seguido, llegó hasta las semifinales del torneo nacional de la categoría, que cada año se celebraba en Boadilla del Monte y en pista rápida, y que popularmente se conocía como “La Acampada”, puesto que cerca de las canchas de juego había cabañas donde casi todos los participantes pernoctaban. Cuando David cumplió los 12 años, su hermano Javier se trasladó a Barcelona a continuar su progresión. ‘Aquí no había medios suficientes, y el futuro pasaba casi obligatoriamente por Catalunya. Allí, las becas que te otorgaba la Federación Española te permitían vivir en un centro de alto rendimiento y trabajar con algunos de los entrenadores más prestigiosos del país' . Javier Ferrer se fue a la Academia de Luis Bruguera y su hermano pequeño se quedó sólo, esperando tener edad y calidad suficiente para que le llegara una oferta de la Federación y seguir los pasos de Javier.

Esa posibilidad tardó sólo un par de años en llegar, y con 14 David se fue a Barcelona. Era pleno verano y la residencia Joaquín Blume estaba cerrada, así que provisionalmente se quedó ‘en el hotel Lami, en Esplugues de Llobregat. Mis padres me llevaron en coche desde Xàbia, me dejaron allí y, como estaba previsto, se volvieron a casa. Y allí me quedé. La primera noche no pude dormir' . A la mañana siguiente le fue a recoger uno de sus nuevos entrenadores, Moisés Pozo, que había sido un destacado tenista en categoría infantil: En 1.986 fue el campeón del Manuel Alonso, el mismo año que lo ganó Conchita Martínez en categoría femenina. ‘ Me asignaron al grupo de chavales de mi edad en el que el tenista más destacado era Tommy Robredo, y en el que también estaban Marc Fornell, Didac Pérez y Marc López. Mi hermano y yo coincidimos un par de meses, hasta que él decidió volver a casa, donde José María Oltra acababa de crear un grupo de competición auspiciado por la Federación Valenciana' .

En su misma residencia estaba otro ilustre tenista valenciano, Fernando Vicente Fibla, de quien nos hemos ocupado hace algunos capítulos. El primer año de estar allí ganó la Copa Borotra –el campeonato de Europa cadete por equipos-: ‘se juega en Francia, y fui junto a Robredo y Marc López' . David ganó a Nicolás Mahut y Tommy a Paul-Henri Mathieu, que luego fueron destacados tenistas profesionales. También se proclamó campeón del mundo por equipos en Cuneo (Italia), venciendo en la final a Croacia. El segundo año fue subcampeón de España cadete, al verse superado en la final por Marc López. El tercero, empezó a jugar las fases previas de los torneos Satélites. ‘Era muy duro. Los demás jugadores eran más mayores y no había manera de superar una qualy para coger los primeros puntos ATP' . Pero David lo consiguió en Manresa, una de las paradas del Circuito Artiach. Y ante otro alicantino, Iván Navarro Pastor. ‘Acabé aquel torneo ganando mis primeros puntos y, aunque conseguirlos era el gran objetivo, cuando lo logré no me que quedé aliviado sino que pensé en lo mucho que me quedaba todavía antes de conseguir hacerme profesional' . En la ciudad Condal fue donde Nito Llorens le puso el apodo de “Ferru”, porque la fuerza y resistencia del chaval eran más propias de un hombre de hierro que de uno de carne y hueso. Además, la traducción al catalán y al valenciano de “hierro” es “ferro”.

‘En Barcelona estuve 3 buenos años. Fue una buena experiencia, los entrenadores se portaron bien conmigo, pero era duro. Casi todos los de mi quinta eran catalanes y cada día, al terminar los entrenamientos, se iban a sus casas con sus familias y amigos. Yo me quedaba sólo en la Blume. Además, sin el control paterno, a esa edad es fácil descentrarse' . Una tarde, tumbado en la cama de su habitación y sin parar de darle vueltas a la cabeza, decidió que había llegado el momento de volver. ‘Aunque, por si enseguida me arrepentía, subí al tren con tan sólo una maleta. Pero a la semana siguiente volví a Barcelona a por el resto de equipaje; tenía muy claro que donde yo quería estar era en mi tierra' . David le dijo a sus padres que quería olvidarse de la raqueta unos días. Estuvo dos semanas parado ‘y enseguida me agobié, pero me resistía a volver a los entrenamientos' . Su gran referente, su hermano Javier, había colgado la raqueta hacía apenas un año tras un duro paso al profesionalismo, y eso también ayudó a que David se pelease con su deporte favorito. Su padre, para estimularlo, le dijo que si no jugaba en algo tenía que trabajar. Ahí es donde David vivió el ya famoso episodio de estar un par de días currando de albañil en una obra. Lógicamente, de inmediato volvió a abrazarse a su raqueta.

Su siguiente destino fue Villena. David recaló en la Academia Equelite, la de Juan Carlos Ferrero y Antonio Martínez Cascales. ‘Juan Carlos, 2 años mayor que yo, ya estaba 40 ó 50 del mundo, y también estaba allí otro jugador destacado como Santi Ventura' . Le asignaron como entrenadores a Samuel López y a José Manuel Madrona, y como preparador físico a Miguel Maeso, ‘que me hizo trabajar como nunca antes lo había hecho. El caso es que volví a jugar bien pero, aunque no estaba tan lejos de casa, no estaba tan cerca como yo necesitaba. A los 6 meses decidí volver' . Mientras tanto, en junio de 2.000 había viajado a Krakow (Polonia) para jugar su primer Future. David dio un recital y ganó el torneo sin ceder un sólo set. Un mes después volvió a adjudicarse otro Future, esta vez en Denia. El resto del año siguió con su buen nivel, y consiguió llegar a diciembre aupado al puesto 400 del ranking mundial. Pero la decisión de dejar la Academia Equelite estaba tomada.

Los padres de David se enteraron que en Denia, el pueblo de al lado de Xàbia, se había puesto a trabajar como director de la escuela Javi Piles. Nada más comenzar el año 2.001 cuando Ferru apareció en el CT Denia y se puso a las órdenes de Piles. ‘Javi y yo ya nos conocíamos desde que había sido el capitán del equipo valenciano cadete en el que estuve yo con Anabel Medina. También había coincidido con mi hermano cuando Oltra montó el grupo de competición de la Federación Valenciana. Aunque él es 14 años más mayor que yo, antes de que se retirase llegamos a coincidir en un torneo' . En el de Alzira, concretamente. No llegaron a enfrentarse, pero David sí se midió –y ganó- a otras vacas sagradas de la época como José Altur y Vicente Solves antes de salir campeón.

Javi Piles entrenaba a Juan Periáñez, el hijo del presidente del club, y a Tico Romaní. Además, daba clases a socios, así que le quedaba muy poco tiempo para ocuparse de David. Pero organizó su agenda de tal manera que tuvo hueco para él, ‘y desde el principio me supo llevar. Yo estaba en una edad algo rebelde, y Piles se implicó tanto conmigo que supo sacarme el jugo y, a base de combinar mano dura y flexibilidad, me hizo darme cuenta que ese sí era el método correcto y el entrenador perfecto para mí' . Javier se ocupaba del trabajo en pista de David y de su preparación física. Casi todos los días comían juntos en casa de Piles y muchas tardes, al anochecer, salían los dos a correr. ¿La mano dura? Lean el capítulo de Javier Piles y recordarán la anécdota de los encierros en el cuarto donde se almacenaban las pelotas de tenis...

Al cabo de varios meses de trabajo en el taller , llegó la hora de competir. Comenzó a disputar sus primeros Challengers, subiendo 100 puestos hasta que en Agosto ganó el torneo de Sopot (Polonia), tras dejar en la cuneta en semifinales a su paisano Rubén Ramírez y doblegar en la final al local Lukasz Kubot. Ese título le situó en el lugar 264 de la ATP y el año lo acabó rozando el Top 200. ‘Como Javi aún estaba muy ocupado en el club para ocuparse en exclusiva de mi, en algunos viajes me acompañó Paco Savall, que es de la misma quinta que Piles' .

Faltaba el debut en un torneo del Grand Prix. ‘Fue en Estoril (Portugal), en abril de 2.002. ‘Me clasifiqué para el cuadro final tras superar la fase previa, y me tocó en primera ronda contra Marat Safin, que entonces era el número 7 del mundo. Recuerdo que hacía mucho viento y poco a poco se estaba yendo la luz natural. Marat me había ganado 6-4 en el primer set pero yo me había llevado el segundo por 6-2 y jugando muy bien. De repente, veo que Safin se va hacia su silla. Pensé que se retiraba del partido y me fui hacia la red con la mano extendida para chocarla con él. Ya me veía en la siguiente ronda. Pero no... Safin dijo que estaba demasiado oscuro para seguir jugando y el árbitro decidió suspender el partido y que se reanudara al día siguiente, con lo que le daba tiempo a recuperarse de físico y tratar de romper mi reacción. Así fue: la mañana siguiente se reanudó el choque y me ganó el tercer set. Pese a la derrota, acabé satisfecho' .

David certificó su buen momento con un rendimiento sensacional en los cuatro siguientes Challengers: ganó en Nápoles (Italia), hizo semis en Roma, volvió a España para ganar en Valencia y, de nuevo en Italia, repitió semifinales en Turín. Y todo, en un sólo mes. La recompensa fue verse en el 140 de la clasificación mundial. Aún le quedaron fuerzas para ganar otra vez en Italia, en el torneo de Sassuolo, ‘en pleno mes de junio. Estaba en racha y jugaba cómodo incluso con mucho calor. Recuerdo que en semifinales me tocó contra un referente del tenis valenciano como es Alex Calatrava y en la final pude ganar al argentino Mariano Puerta, que años después jugaría una final de Roland Garros contra Rafa Nadal, en el que acabó siendo el primero de los tres títulos consecutivos que ganó Rafa en París' .

Dos semanas después, Javi Piles inscribió a Ferru en el International Series de Umag (Croacia). ‘Es un torneo muy bonito de jugar. Está junto a la playa y, además, es muy cómodo porque apenas hay distancia entre el hotel y las pistas, puesto que está todo dentro de la misma urbanización. Tradicionalmente, se nos ha dado bastante bien a los españoles' . Y tanto, porque David venció a Nalbandián en primera ronda, a Guillermo Coria en tercera, y llegó a la final, donde sólo le pudo superar un pletórico Carlos Moya. Pero el resultado del torneo era fantástico y el fiel reflejo en el ranking fue ver el nombre de David Ferrer, por primera vez, entre las 100 mejores raquetas del mundo.

David seguía empeñado en coleccionar Challengers: en agosto ganó el de Manerbio (Italia) sin ceder un solo set. Llegó el mes de septiembre y, con él, su primera gran cita con la gloria: Ferrer ganó el Grand Prix de Bucarest (Rumanía) y levantó la primera copa importante de su carrera. ‘Llovió tanto durante el torneo que la final se retrasó hasta el lunes. Antes, en semifinales, me medí a David Sánchez, uno de los jugadores más caballerosos y respetuosos que he conocido. Y en la final, a José Acasuso...' . Tiempo después, repitió finales ante el argentino y, como en la rumana, también venció Ferrer. ‘Recuerdo que él encaró la final muy nervioso, pero yo pensaba que no tenía nada que perder y la afronté bastante tranquilo. Gané 6-3 y 6-2. Venía de levantar 7 trofeos en sendos Challengers y pensaba que el objetivo del año ya lo había cumplido con creces. Por eso no me volví loco de alegría, sino que celebré el título con bastante tranquilidad. Además, ya tenía muy asumido que había que saber ganar y también perder, y que tras cada éxito venía un tropiezo y viceversa. De hecho, al día siguiente me fui a jugar a Szczecin, en Polonia, y caí en primera ronda' . La descripción de David Ferrer de la realidad del deporte de élite rezuma una naturalidad pasmosa. Y su humildad, aún más.

‘No es que no valorara lo que había conseguido, pero realmente me hizo mucha más ilusión ganar, a finales de año, el Masters Nacional. Primero vencí a Robredo y luego a Albert Costa, que esa misma temporada había ganado en Roland Garros. El mismo Albert al que había visto, desde la grada, adjudicarse el Conde de Godó cuando yo tenía 14 años y soñaba en llegar algún día donde él. Me iba imponiendo a mis ídolos, a los mejores jugadores de mi país, y en la final me enfrenté a Alex Corretja' . Aquella final, disputada en el Palau Sant Jordi de Barcelona, fue transmitida en directo por La 2 de Televisión Española. Para el gran público, David era tan desconocido que el realizador se equivocó y se pasó buena parte del partido enfocando a su presunto entrenador... que en realidad era un aficionado anónimo que se desgañitaba animando a Ferrer, pero que ni se parecía en nada ni tenía lo más mínimo que ver con Javier Piles. ‘Al día siguiente, cuando llegué a Valencia, me vi en los periódicos y me sentí el hombre más feliz del mundo por lo que había conseguido' .

De 2.002 a 2.006, David no volvería a ganar un torneo ATP. Pero no fue, ni mucho menos, un tiempo perdido. Más bien al contrario, Piles siguió domesticando la fiera que Ferru llevaba dentro, puliéndole defectos y exprimiendo todo el potencial que atesoraba. ‘En ese tiempo, dejamos Denia y nos fuimos a la Academia de Pancho y Altur, que acababan de trasladar de Peñasol a El Saladar. Javi se fue a vivir a su Benifaió natal y yo me alquilé un piso en Valencia. Tenía 19 años y fue un cambio que me vino perfecto a nivel personal' . Precisamente, en su tierra fue donde vivió en 2.005 su torneo más emotivo. Juan Carlos Ferrero ya había adquirido los derechos del Open de la Comunidad Valenciana, ‘y dos años antes, en 2.003, el año que precisamente acabó ganándolo Juan Carlos, yo había jugado uno de los peores partidos de mi carrera. Fue en primera ronda, ante el armenio Sargis Sargsian, y yo tenía todas las ganas del mundo de hacerlo bien en mi casa y ante mis amigos. Realicé un partido desastroso y me sentí tan mal en la pista que ni recuerdo cuántas raquetas rompí. Menudo rebote pillé aquel día...' . Había que sacarse la espina, claro. Y tardó 7 días, hasta que jugó ante el entonces número 1 del mundo, Andre Agassi, en el Masters de Roma. Una victoria que tuvo una repercusión internacional enorme. ‘Sí, pero algún día me tenía que sacar la espina de Valencia' . Al año siguiente, David llegó a cuartos, cayendo ante el madrileño Fernando Verdasco, que en esa edición se proclamaría campeón. Hasta que por fin se plantó en la final de 2.005, donde le ganó Igor Andreev. ‘Venía de hacer semifinales en el Masters de Miami y todo fue muy rápido... aunque mejor que cuente Igor en su capítulo cómo fue aquello' . Lo que nadie le quitará nunca a David Ferrer, pese a que no pudo ganar el título, es el orgullo de ver la grada llena de su gente apoyándole a pleno pulmón: sus padres, su novia Yoli, su hermano Javier y sus amigos del pueblo de toda la vida como Jordi Torres, “Botu”, “Miguelet”, “el Ruso”...

Aunque David cita de pasada el torneo de Miami, conviene desgranar lo que allí sucedió: ‘Pasé la primera ronda contra el alemán Kolschreiber, y en segunda me tocó ante el belga Xavier Malisse. Me había ganado 6-3 el primer set e íbamos empatados a 5 en el segundo, pero él llevaba la iniciativa. Hasta que hubo un punto dudoso y mi rival le montó tal follón al árbitro que acabaron por darle el partido por perdido. De verme prácticamente eliminado pasé a la tercera ronda, donde gané a Nalbandian, y luego vencí a Ferrero y a Hrbaty antes de que me superase en semifinales Rafa Nadal' . David había firmado su mejor resultado en un Masters Series, y la recompensa fue verse en el puesto 32 del ranking ATP.

En mayo de ese mismo 2.005 repitió semis en un Masters, esta vez en Roma, y de nuevo se vio frenado ante el huracán Nadal. Pero David consiguió, gracias a llegar tan lejos en el Foro Itálico, colocarse por primera vez en el Top 20. Se consagraba entre lo más granado de la élite tenística mundial. A continuación llegó Roland Garros, y Ferru jugó un partido mítico ante el que defendía el título de París, Gastón Gaudio, al que ganó en octavos de final en cinco sets sencillamente épicos. En semis sucumbió ante Rafa Nadal, que ese año superaría en la final a Puerta.

Pero volvamos a los títulos. Tras haber cuajado una buena actuación en Wimbledon, donde llegó a los octavos de final, perdiendo ante el australiano Lleyton Hewitt tras ganar en tercera ronda al chileno Fernando González, volvió a la tierra batida en el torneo de Stuttgart. ¿Quién le tocó en la final? Acasuso, como en Bucarest. Fue un partido en el que David se ganó a pulso el apelativo de El Titán de Xàbia: ‘Era julio y no podía hacer más calor. Me estallaba la cabeza. Y el partido no se acababa nunca. De hecho, fue el encuentro más largo de aquella temporada; estuvimos más de 5 horas y media en la pista... Los dos nos acalambramos. Levanté 2 match balls en contra... y gané' . Ferrer, eufórico, metió bajo la ducha, vestidos y todo, a Javi Piles y a Juan Olivert, que se desplazó hasta Alemania para apoyarle. Se había acabado la sequía de títulos que había durado 3 años.

Piles y Ferrer cambiaron el habitual calendario para los primeros meses de 2.007 y, en lugar de la clásica gira sudamericana sobre tierra batida posterior al Open de Australia, diseñaron un primer tramo de la temporada sobre pista rápida. El primer torneo elegido para coger tono fue Auckland (Nueva Zelanda)... y lo ganó. ‘Y eso que, como era el primer campeonato del año, siempre tienes dudas. Además, el cuadro que me tocó en el sorteo no era bueno, con Gaudio en primera ronda. Pero le gané y fui superando el resto de rondas hasta encontrarme con Tommy Robredo en la final. Me salió todo bien y me llevé el título' .

Llegó el mes de julio y, con el calor, la tierra batida. Y el torneo de Bastad, en Suecia. ‘Había quedado con Javi Piles que él no vendría conmigo porque tenía que atender algunos asuntos en Valencia. Además, yo estaba bastante cansado y no tenía mucha fe en llegar lejos. Así que quedamos en que se ocuparía de mí esa semana el entrenador de Nicolás Almagro, que también iba a competir allí. Pero fui pasando rondas y llegué a la final, donde precisamente me medí ante Almagro. Su coach, evidentemente, iba con él, así que yo me quedé más sólo que la una. Cuando gané, la verdad, no sabía a quién mirar. Fue curioso...' En un alarde de deportividad, campeón y finalista cenaron juntos esa misma noche.

A finales de agosto llegó el momento del US Open. David la lió: ganó a Nalbandián, Nadal, Chela... y se plantó en semifinales, donde cayó ante el serbio Novak Djokovic. Pero daba igual. David Ferrer tuvo su espaldarazo mediático definitivo y se convirtió en la nueva sensación del tenis mundial. De vuelta a Valencia, se fue a celebrar el éxito con uno de sus patrocinadores, el empresario Pepe Roig. Estaban comiendo en Algemesí cuando sonó el teléfono de Javi Piles. Se acababa de borrar Federer en el torneo de Tokio y necesitaban urgentemente conseguir otro tenista suficientemente popular como para cubrir su baja. Convencieron a David, y al día siguiente ya estaba rumbo a Japón. No tenía previsto participar en ese torneo... y lo ganó.

Por si fuera poco, cuando volvió de Japón disputó con Rafa Nadal una exhibición en Zaragoza ‘y esa misma noche me llamó Pedro Hernández, el jefe de prensa de la Federación Española de Tenis, para decirme que Berdych había perdido su partido contra Karlovic, y esa derrota me clasificaba matemáticamente para la Copa Masters de Shanghai. Un sueño hecho realidad' .

Ferrer estaba en un momento cumbre, pero aún cabría la mejor guinda para el pastel: el Masters de Shanghai. ‘La experiencia fue alucinante desde el primer minuto. Había cientos de personas esperándome en el aeropuerto. Hasta me hicieron, al igual que a los otros 8 participantes, una estatua en terracota –y que, por cierto, se parecía más bien poco a mí-. Estaba súper contento, porque estaba en un Masters y eso ya quedaba para la historia. Es algo para siempre' . Pero aún se podía redondear la faena. Ferrer desplegó el tenis de mayor calidad que hasta entonces se le había visto y ganó los tres partidos del grupo dorado ante Gasquet, Djokovic y Rafa Nadal. Se clasificó para semifinales, donde le esperaba Andy Roddick. El cañonero de Nesbraska recibió un repaso del que regresó escocido a Estados Unidos. Total, que nuestro Ferru se había plantado en la final. Le ganó Roger Federer, ‘el mejor tenista de la historia. Fue superior a mí y no pasa nada. Acusé la presión de la final, quizás compensando la soltura con la que había jugado hasta entonces en el torneo' .

David Ferrer acabó la temporada como quinto mejor tenista del mundo y, en la última semana de febrero de 2.008, llegó a ser el cuarto del ranking ATP. ¿Dónde está su techo? ‘Ni lo sé yo ni creo que nadie lo pueda prever. Nunca pensé que llegaría tan lejos como lo he hecho, así que no renuncio a nada y sigo trabajando para mejorar. Mientras el cuerpo aguante...'



 

 

 
   
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